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Martes, 7 de febrero de 2006

El Calvario de Ciudad Rodrigo: perspectivas.

Felipe Sevillano, Presidente de FEVESA. Fernando Marcos, Secretario Comarcal del PSOE. Liduvino Barbado, Vicepresidente provincial de la UPS. Juan Carlos Sánchez, Secretario de la Fundación Ciudad Rodrigo 2006. Carmen Cambronero, Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo

 

 

 

Recortes de prensa

El pasado 7 de febrero, en la Biblioteca del IES Tierra de Ciudad Rodrigo, dentro de la presente edición de Forencuentros del Tierra se llevó a cabo la mesa-coloquio, con los siguientes participantes:

Felipe Sevillano: Presidente de FEVESA, Ciudad Rodrigo

Juan Carlos Sánchez: Secretario de la Fundación Ciudad Rodrigo 2006

Liduvino Barbado: Vicepresidente provincial de UPS

Fernando Marcos: Secretario Comarcal del PSOE

Carmen Cambronero: Concejala, representante del PP.

El coloquio se inició con la explicación del Director del Tierra de Ciudad Rodrigo del sentido de los Forencuentros como manifestación de la necesidad del Instituto de estar inmerso en la problemática y comprometido con el entorno.

A continuación y como presentación del tema se realizó una presentación/composición inspirada en el poema de Tomás Acosta Píriz, que reproducimos a continuación.

LAMENTO

En Castilla y León existe el miedo
a dejar que sus pueblos piensen solos,
ya mayores, diría que envejecidos
mueren de hastío y abandonados.
Esta tierra está anclada en el pasado,
sus hombres de poder son sembradores
de jóvenes que escapan de su tierra
con luces que alumbran el futuro
a otros campos de la España que se aleja.
Miran atrás y no ven la bandera
nacida en libertad sobre el morado
color de su historia y sobriedad.
Un contagio que traen esos gobiernos
que luchan por tener una poltrona
y hacen dogmas de odiosos sentimientos
que traen el olvido y el fracaso.
No quieren salir, dejan la mano
extendida enseñando la miseria
y piden más ayuda, más cuidado
de aquellos que reparten las riquezas.
Todos lo llevan a sus manos con palabras
de consuelo y falsas esperanzas,
olvidan que las venas de la historia
son pueblos que trabajan en el suelo,
que atienden los legados culturales
abriendo el desván de sus raíces.
Este León ya fue desierto despoblado
que en círculo repite su signo medieval.
No sólo son culpables los gobiernos,
también quien los eligen son aliados
que nunca corrigen sus errores.
Decidme de quién sois vencedores,
decidme de qué sois vencedores
si vencidos están ya nuestros pueblos.

Fue una introducción con el ánimo de provocar, de hacer ver que el auténtico calvario que sufre Ciudad Rodrigo y su comarca no es El Calvario de Juan de Juni, que tenemos muchos calvarios que solucionar en esta bendita tierra, que tenemos que invertir mucha más energía en reclamar un porvenir esperanzador para esta comarca, que tenemos, en definitiva, que arrimar todos (instituciones, políticos, asociaciones, empresarios,...) el hombro como se ha hecho para la vuelta del Juan de Juni.

Los derroteros del debate se fueron por El Calvario, que todos entendemos de su importancia y valor, aunque algún contertulio manifestó al respecto que “el todos unidos” que habían manifestado algunos ponentes habría que ponerle algunos reparos, “pues nunca hubo grandes masas en la reclamación por su vuelta,  aunque se trataba siempre de grupos reducidos, pero convencidos”.

Unos dijeron en voz alta lo que muchos piensan y no se atreven a decir, que “la rémora, el verdadero calvario de Ciudad Rodrigo, es el carnaval; que esta sociedad tiene que cambiar de mentalidad y que no habría que pagar una maquila tan alta por los carnavales”. Otros se fijaron en la sangría demográfica, alarmante, pues desde 1999 hasta el 2004 la comarca ha perdido más de 4.000 habitantes. Para alguno, más que la obra en sí “lo realmente importante es el Museo Nacional de Escultura y de la nula existencia de voluntad política para hacer en Ciudad Rodrigo una extensión del Museo”.

Esta última puntualización hizo subir el tono del debate, hasta el extremo de que se dio a entender que el Juan de Juni se quedará entre nosotros mucho tiempo, se explicó el por qué estará durante las Edades del Hombre en el Palacio de Los Águila y no en la Catedral de Santa María; se debatió sobre el futuro del Palacio de Los Águila, que para unos debe ser un gran contenedor cultural en el que las tres instituciones, Ayuntamiento, Junta y Ministerio de Cultura deben compartir gastos; en tanto que otros estiman que debe ser el propio Ministerio de Cultura quien se debe encargar de su gestión.

Afloraron muy tibiamente los verdaderos problemas de la comarca, que era el quid de la cuestión, pero no pudo ser el debatir más a fondo. En otra ocasión será